Hoy, 4 de enero, recordamos el nacimiento de Sir Isaac Newton. Su vida no es simplemente un dato en un libro de historia, sino la demostración empírica de que el ser humano tiene la capacidad de reescribir las reglas de su propio destino. Mañana, cuando cruces la puerta de Newton Centro de Estudios, su legado funcionará como un reflejo de lo que es posible lograr cuando el orden y el propósito se encuentran. Su historia no es solo el origen de nuestro nombre; es la premonición de la transformación que estamos a punto de iniciar juntos en este ciclo académico 2026.
El tiempo no te controla, vos lo construís
Existe un detalle histórico que revela el poder del orden humano: Newton nació originalmente un 25 de diciembre según el calendario juliano (el que usaba Inglaterra en ese entonces). Sin embargo, hoy celebramos su aniversario el 4 de enero porque el mundo decidió adoptar el calendario gregoriano para corregir siglos de imprecisión.
Dimensionemos la magnitud de esto: la humanidad fue capaz de ponerse de acuerdo para rediseñar la forma en que medimos el tiempo con tal de alcanzar la exactitud. Si cambios tan grandes como estos son posibles por la voluntad y el intelecto de los hombres, el cambio en nosotros también es posible.
A veces nos quejamos de que “no tenemos tiempo” o de que “ya es tarde” para aprender lo que no aprendimos en el colegio. Pero el tiempo no es algo que simplemente te pasa; el tiempo es algo que vos ordenás. Si el mundo pudo ajustar su calendario, vos podés hoy mismo ajustar tus prioridades.
La oportunidad de ser mejores
Seamos honestos y rigurosos: en nuestro país, lamentablemente, la base escolar de la mayoría es floja. Precisamente por eso existe el cursillo preuniversitario; estamos acá para llenar esos vacíos. Pero que la base sea deficiente no significa que vos seas menos capaz.
Nadie nace siendo un genio aquí, pero todos tenemos la oportunidad de cambiar y mejorar. El primer paso para la Transformación es que dejes de ser tu crítico más duro y empieces a confiar en vos mismo. El cursillo no es un castigo por lo que no aprendiste antes, es la plataforma para construir lo que vas a ser mañana.
La Manzana de Woolsthorpe: Del silencio de la peste al hambre de éxito
Para entender por qué una manzana es el corazón de nuestro logo, debemos viajar a 1665. En aquel año, la Gran Peste obligó a cerrar la Universidad de Cambridge, y un joven Newton tuvo que refugiarse en su granja familiar en Woolsthorpe. Sin internet, sin bibliotecas y en un aislamiento absoluto, él se encontró frente a un mundo que, aparentemente, se había detenido por una crisis sanitaria.
Fue en ese periodo de silencio —que los historiadores llaman su Año Admirable— donde nació la historia que todos creemos conocer. La tradición popular dice que una manzana golpeó su cabeza y le dio la idea de la gravedad, pero la realidad histórica es mucho más profunda. Según el relato que el propio Newton confió a sus biógrafos años después, él se encontraba sentado en su jardín, en un momento de observación contemplativa, cuando vio una manzana caer de un árbol.
No hubo un “golpe de suerte”. Hubo una pregunta que nadie más se había atrevido a formular con tanto rigor: ¿Por qué la manzana siempre desciende perpendicularmente al suelo? ¿Por qué no se mueve hacia los lados o hacia arriba? ¿Por qué la Tierra la atrae con tanta constancia?
Esa simple observación, procesada por un hambre de éxito que no se detuvo ante la crisis, lo llevó a intuir que la misma fuerza que atraía la fruta hacia el suelo era la que mantenía a la Luna en su órbita alrededor de la Tierra. Mientras el resto del mundo esperaba pasivamente a que la peste pasara para “volver a la normalidad”, Newton estaba ocupado unificando las leyes del cielo y de la tierra.
Hoy, nosotros también hemos vivido periodos de pausa global que alteraron nuestros ritmos. Sin embargo, hay una diferencia fundamental: Newton no tenía las herramientas, los docentes, ni el acceso a la información que vos tenés hoy en este cursillo. Él solo tenía su capacidad de observar y su determinación de no perder el tiempo.
La inercia de las crisis externas a veces nos empuja a la pasividad, pero el éxito académico exige romper ese ciclo. La manzana no representa un accidente; representa la iniciativa personal. El desafío no es lo que nos pasó en los últimos años, sino qué decidimos hacer con el “ahora”. Los invito a recuperar ese hambre de victoria y a adoptar una mentalidad ganadora que, en lugar de mirar los obstáculos del pasado, empiece a construir con rigor las soluciones de su propio presente.
El arquitecto que construyó sus propias herramientas
Es fácil ver a Sir Isaac Newton hoy como una figura monumental de la historia, pero su inicio no tuvo nada de glamoroso. Newton nació prematuro, tan pequeño que decían que “cabía en una jarra de cuarto”. Perdió a su padre antes de nacer y su infancia estuvo marcada por la soledad y la falta de privilegios.
Cuando llegó a la Universidad de Cambridge, no lo hizo como un alumno de élite. Entró como un “sizar”, un grado de estudiante que, a cambio de su formación, debía realizar tareas de servicio para los alumnos más ricos y para los profesores. Newton no tuvo el camino regalado; tuvo que ganarse cada centímetro de su educación.
Lo que lo hizo el científico más grande de la historia no fue un talento innato que le permitía saberlo todo sin esfuerzo. Lo que lo definió fue su capacidad para ser un arquitecto de soluciones.
Cuando las matemáticas no alcanzaban: Newton se dio cuenta de que el álgebra y la geometría de su época eran insuficientes para explicar el movimiento de los planetas. En lugar de rendirse o culpar a sus maestros, inventó el Cálculo Infinitesimal, una rama entera de la matemática que hoy es la base de todas las ingenierías.
Cuando el universo parecía un caos: Él quiso que el éxito dejara de ser una cuestión de “suerte” y pasara a ser una certeza demostrable. Por eso, escribió los Principia, donde ordenó la Física a través de sus famosas tres leyes del movimiento.
Él transformó la incertidumbre en leyes. Y ese es exactamente nuestro propósito en este cursillo: que dejes de depender de la suerte y empieces a depender de tu propio método.
El resultado de la constancia: De estudiante de servicio a Sir
Ese joven que limpiaba mesas en la universidad terminó convirtiéndose en:
Profesor Lucasiano de Matemáticas en Cambridge.
Presidente de la Royal Society (la institución científica más prestigiosa del mundo).
Director de la Casa de Moneda de Inglaterra.
Sir (Caballero), nombrado por la Reina Ana en reconocimiento a su servicio a la humanidad.
Newton nos demostró que no importa cómo empezás, sino qué herramientas sos capaz de construir en el camino. Él no nació con los títulos; los esculpió con el rigor de su trabajo diario.
Mañana empieza nuestra arquitectura
A lo largo de los años, he visto a muchas generaciones de alumnos iniciar este camino con miedo. Miedo a que la facultad sea “demasiado” o a que la base no les alcance. Pero escuchen bien: Newton es la plataforma donde ese miedo se convierte en método.
No importa lo que no aprendiste antes. Mañana lunes, cuando entres a clase, entrarás a un lugar donde el orden y la exigencia te van a dar la estructura que te faltó. Lo que sabemos hoy es una gota; lo que vamos a aprender juntos es el océano que te va a llevar a la universidad.
Nuestro Pacto de Honor
Quiero cerrar este mensaje con una promesa. Como su profesor y Director, deposito desde este instante mi confianza ciega en la capacidad de cada uno de ustedes. Creo en su potencial incluso antes de ver su primer examen.
Les pido que no traicionen nunca esa confianza. Mañana, al iniciar las clases, hagamos un pacto: yo les daré toda la estructura y la excelencia que Newton representa, y ustedes me darán su mejor versión cada día.
Mañana empezamos a transformar su destino.